2 de febrero de 2009

Los adoquines de Lisboa



Lusitania Express... Chamartin 9 de la noche última llamada para los señores y señoras pasajeros. El viejo talgo diesel inicia lentamente su marcha, dirección norte, Ramón y Cajal, Pitis... mi casa, paso al lado de ella, no las chabolas de Pitis no, unos kilómetros más adelante, acabo de desandar los pasos dados para coger este tren, que parece sacado de otro tiempo, en realidad es igual, es el mismo tren de tiempos atrás cuando se aprovechaba para dormir mientras se viajaba, las literas son las mismas, el lavabo, las cortinas, los pasillos, todo igual, igual de incomodo, pero con mucho encanto.

El Escorial, buen momento para tomar el café, venga y un donuts, y una cocacola y patatas fritas para llevar, como se dice, camarote, no idiota, es un tren... al "compartimento", algo así creo, que palabra más fea, bueno compartir no es feo pero "compartimento" que asco de palabra.

Los interventores hablan en el vagón-bar uno en español, el otro en portugués, cada uno tiene su tiempo de poder, la frontera da descanso a quién no es del lugar y trabajo a quién lo es... hablan de que se podía tardar menos, pero un tramo, nos relentizara el ritmo, por el abandono de sus vías.

Casi las 12, se tontea un poco con el portátil, ya que se vino..., y hora de escalar a la litera, coscorrón con el techo y a intentar dormir, traqueteo ruido pitido del tren cuando se acerca no se sabe a que... por fin el sueño llega... junto al amanecer ya en tierras lusas, la cortina mal cerrada me lo hace saber, otro coscorrón para cerrarla y golpe con la barandilla, en la rodilla, si la rodilla no preocuparse aunque duele igual que un golpe ahi mismo.

Toc, toc, la puerta, estación de no se que, la de Calatrava, la de la Expo, jo si no es la mía, pero bueno viene bien, para visitar el baño, también de otra época y probar el minilavabo del "compartimento", por suerte es la última parada hay tiempo de sobra para sacar las maletas sin quedarse en el tren, las 8 de la mañana, esto es Lisboa, parece un pueblo, la estación, pequeña con viejos trenes, la cantina más vieja aún, así que mejor buscar el desayuno en el exterior, bueno todo igual de viejo... ¿esto es el centro? me recuerda Tánger no se por que pero me lo recuerda, a si, por viejo. El tercer intento merece la pena, el café excelente y las tostadas toda una sorpresa, riquísimas, los más golosos ya pueden empezar con los pastelillos, por que esperar a Belén.

Un día es un día, taxi al hotel, será el último del viaje, y el de mucho tiempo después hasta que vuelva a tocar. Maletas para arriba, no, no se puede demasiado temprano, es lo bueno de viajar en la noche, que no hay tráfico sólo algún mercancías. Gente maja la del hotel se hacen cargo de las maletas, gente muy maja por todos lados, aunque uno siempre recibe lo que da, que majo, ¿verdad?.


Las 10 de la mañana y la Plaza del Comercio invita a pasar a la ciudad, a dar la espalda al Tejo, sólo será un momento, es imposible vivir despaldas al río que da vida a esta ciudad, si ciudad, pueblo grande, con su ropa tendida al sol pero también ciudad, moderna, aunque sus gentes lo son más, ellos han cambiado mucho más y más rápido que esta vieja ciudad. Lisboa no es ciudad para tacones imposibles, ni tan siquiera los posibles, así que damas, y caballeros, zapato plano cuanto más cómodo mejor, porque Lisboa hay que patearla de arriba abajo, bueno para arriba mejor, los elevadores, los tranvías que se comen las escalinatas, así los sufridos pies descansan para retomar los adoquines... toda la ciudad esta adoquinada, blancos y negros, los negros marcan la diferencia y no va por Obama, ni por eso otro, simplemente indican el camino a seguir y cuando te pierdes mejor subirse a un tranvía, no importa cual, vetusto o moderno... es igual, consultas el plano y en cuanto sitúes el número del tranvía con algo de tu interés, otra vez a echar pie a tierra, eso si en los viajes en tranvía, cuidado, hay mucho turista, y ya sabes donde hay turistas... va con ellos, los carteristas y sino que les pregunten a los usuarios del metro de Madrid, ese que vuela, vuelan las carteras.

Es temprano pero el olor a Bacalao a la portuguesa, ese te dice que es buena hora, y se da cuenta de el... el primer día pagas la novatada, vamos las tapas... jo estos Lisboetas,(suena raro) que de aperitivos ponen con las cervezas... y claro la novatada la pagas junto con el resto de la comida, asi que la siguiente... no gracias no me pongas aperitivo... muchas gracias.


Hay muchas cosas por ver, el Chiado, con su elevador, ese que dicen que hizo Eiffel pero no la hizo, el castillo de San Jorge, son los dos sitios que mejor vista nos regalan de la ciudad, por que eso siempre es gratis, aunque no el pasar a ambos miradores. Bueno con una de las tarjetas de transportes, si que se puede subir al elevador de Santa Justa, pero hay tantas, menudo jaleo...
Nada es imprescindible, en Lisboa ni en ningún sitio, bueno si en Lisboa las castañas, las asadas, blancas... jo como harán que yo no consigo plagiarlas, ah vale si también merece la pena asomarse al Tejo, el Tajo que es más nuestro que suyo, nosotros se lo llevamos hasta allí bien crecidito, no se nos vayan a quejar. En ese paseo esta Belén, sin portal, pero con Torre, con catedral y hasta cuando yo estuve con su media maratón, la que se formo, cuando la hagan entera no se yo..., El monumento a los descubridores, y lo mejor que leches, el ferry para cambiar de orilla, otro billete parecido pero distinto, vamos que no me vale el que llevo tengo que volver a pagar... ah los pastelitos... los de Belén ahora es el momento. De vuelta a la plaza del comercio, en tren, los tranvias cortados por la maraton, esta vez mi acto de rebeldía es colarme y no pagar el billete, hasta que llego el revisor, a cambiarse de vagón para evitarlo, menudo rebelde... Los tranvías que por aquí se han asomado son del museo de los tranvías de por allí ahora lo pongo bien, está justo debajo de un pilar del puentecillo ese, el 25 de Abril... ese día que se regalan claveles, para recordar una revolución pacifica que acabo con una dictadura malvada, como todas... vamos igualito que sus vecinos del otro lao de la raya. Bueno a nosotros nos queda regalar una rosa por San Jorge, o simplemente cuando nos lo pida el cuerpo, el cuerpo de la chica a quién va destinada ese es el que nos lo pide, aunque ella no lo sepa.

Va cayendo la tarde... los adoquines siguen sufriendo nuestro paso por encima, o somos nosotros quien los sufrimos, bueno ni pati ni pa mi, pero merece la pena seguir caminando, seguir descubriendo rincones... tiendas donde te llevas la mezcla de los mejores cafés, si prefieres ya molido, bombones... vamos todo muy light, después de una caminata así nada engorda. Cenar es igual de fácil que comer, para todos los gustos, para todos los bolsillos... es cuestión de probar... yo me conformo con un bocata eso si un licor después cuando ya la oscuridad de la noche, nos descubre una nueva Lisboa, en una de sus bodegas, y bueno el licor es fuertecillo si la idea es llegar en óptimas condiciones al hotel, mejor tomar un Oporto, o dos...

Ya paso el día en Lisboa toca volver a la otra capital ibérica, han sido 5 días, pero me pareció uno solo, el tiempo que en Lisboa parece estancado, corre a toda velocidad tan rápido como en todas partes... aprobechemoslo.

De la capital de Lusitania, en otros tiempos fue Emérita Augusta, Lisboa toma el relevo, sólo me traje lo que aquí se ve... unos carris, los tranvías en Lisboa se llaman así, Carris debio ser como Barreiros en Madrid, sólo que los tranvías de Carris no calleron en el olvido como nuestros camiones... en otro tiempo gloria de las carreteras de toda Europa, hasta los franceses los respetaban a un "Barreiros" no se le vuelca. En Lisboa a parte de subirte a ellos puedes ver toda su historia en http://www.carris.pt/museu/museu.html. Ha bueno que los carris, no son míos, me los han prestado sus pequeños propietarios, y la torre de Belén ya quisiera yo que fuera mía, pero es de todos, es patrimonio de la humanidad.

La vuelta a Madrid, no será desde Santa Apolonia, la vieja estación, será desde la de Calatrava... para volver a ver esos tranvías modernos, esos que van por el aire, lo llaman teleférico, no llevan a ninguna parte, pero desde lo alto se puede ver ese sitio donde preparaban la mejor caipiriña de Brasil, digo Portugal y a que precio... regalao, por su culpa el tren hay que tomarlo ya en marcha...

Obrigado Lisboa

2 comentarios:

Efigênia Coutinho dijo...

Very pretty this work of its WEB,
congratulations, desiring much success,
Efigênia Coutinho
BRAZIL
http://poesiasefigeniacoutinho.blogspot.com/

ShiningMoon dijo...

Olá!
Obrigado pela visita, ao meu Blog e a Lisboa!
O teu blog é muito interessante!